jueves, 18 de febrero de 2010

lunes, 8 de febrero de 2010

35
Juan escribía en su blog.

Juan: Acabo de terminar la historia del Dorado. Este es el último capítulo. Espero que les haya gustado. Los dejo con la historia del rio, la fuente, el pájaro, la piedra y la luz.
Manuel llegó trastabillando hasta el recodo del río, tuvo que arrastrarse los últimos metros para beber de la fuente. Inmediatamente se sintió mejor y pudo respirar más tranquilo. Luego miró a Crisanto y a Pierre que volaban muy alto, en círculos, léntamente. Desde arriba todo era desilusión, los de la nave huían en distintas direcciones, nadie había venido a buscarlos. Se miraron seriamente unos segundos a 300 metros de altura luego Crisanto comenzó a reír histéricamente.
Manuel levantó la cabeza de Mora y puso delicadamente unas gotas de agua esencial sobre sus labios, su palidez pronto comenzó a desaparecer y mientras la miraba asombrado Mora volvió a vivir.
Vladimir comenzó a alejarse trotando pero enseguida aumentó el ritmo y la velocidad. Luego corrió como un loco, saltaba los pequeños arroyos, rompía cañas con sus piernas y no aminoraba en las pendientes más empinadas, corrió como cuando era un niño, reía mientras lo hacía. Un viejo sueño se le estaba cumpliendo, correr descalzo sobre el agua, la tierra y el pasto. Al llegar al cañaveral tuvo que ir más despacio, se asombró de la profusa vida terrenal. Se escurría entre las cañas y no le importaba arrastrarse por el lodo, hundió su cara en el mallín. De repente la jungla terminó abruptamente y se encontró con el río y enfrente, una hermosa playa de arena blanca. Allí estaba sentada de espaldas una mujer que enseguida llamó su atención, supo inmediatamente quien era y por un momento fugaz su corazón se estremeció. Mora giró su cabeza instintivamente y lo vió, se levantó y poniéndose colorada avanzó lentamente hacia él. Vladimir se quedó helado, no esperaba ese momento pero no se preocupo mucho, en realidad solo tenía que hacer lo que hace siglos imaginó para el momento en que volviera a ver a Mora. Después de amar tanto tiempo a esa mujer y no poder verla, tocarla o besarla el sentimiento se fue desdibujando, su imagen comenzó a molestarlo, a agredirlo con su bienestar. Sabía que ella estaba feliz, podía sentirlo. Luego ese sentimiento comenzó a transformarse en odio y envidia, hasta llegar a insultar su amado rostro, a odiarla por haberse alejado de él a pesar de todo lo que habían soñado juntos. La miró a los ojos y fue tan el desprecio que transmitió que ella se detuvo, el bajo su mirada, inmóvil.
Mora: Amor, al fin amor, gracias por venir. Te amo, sabés que no fue fácil para mi..amor te amo.
Manuel los miraba desde atrás de un árbol, cuando Mora se acercó para besarlo dio media vuelta y se alejo rápidamente para no ver.
Vladimir: Bah! Amor! (Vladimir se la sacó de encima con desprecio) perdoname pero no tengo tiempo para eso..¿sabés una cosa? podrías haber llamado antes. No importa, no vine por vos, fuiste de mucha ayuda, gracias
Vladimir se alejó sin mirarla, ella lo tomó de un hombro pero él la alejó bruscamente y se internó nuevamente en la espesa selva valdiviana. Mora no entendía nada, luego de un instante cayó rendida a los pies de Manuel quien arrepentido había vuelto sobre sus pasos. Parecía perdida, a punto de desfallecer. Manuel la ayudó a levantarse, la miró con timidez a pesar del despecho, amaba a esa mujer. Secó sus lágrimas, tomó su mano y sus labios buscó, sin pensar, aturdido, temblando como un niño. Mora lo rechazó suavemente mientras evitaba sus ojos, pero luego avergonzada se refugió en ese amor y con una leve sonrisa hundió su cara en él. Desde la cima de una colina Vladimir los miró un instante, luego miró su nuevo mundo, inspiró fuerte hasta llenarse los pulmones.
Manuel y mora caminaron de la mano río abajo por la playa. Encontraron a Juliana flotando en el río, su cuerpo aún mantenía su belleza, dos días muerta en aquel helado río no mellaron su piel. Manuel tomó su cantimplora y lo hizo otra vez, asombrado y agradecido de su nueva profesión, revivir gente del río con su fresca poción.
Pierre y Crisanto observaban todo desde arriba, dando vueltas en círculos, lentamente.

viernes, 5 de febrero de 2010

34

Luís: La nave descendió bastante lejos de donde esperaban Crisanto y Pierre. Ellos la vieron pasar ilusionados, y se dirigieron tras ella. Lentamente sus patas se asentaron sobre la tierra, abrieron inmediatamente la plataforma de acceso y presurosos comenzaron a bajar. Pero no todos juntos sino en pequeños grupos y cada cual tomó su propia dirección. No eran más de cincuenta, en general los niños iban por separado en grupos de dos o tres, luego un grupo numeroso de mujeres adultas, los hombres adultos casi todos iban solos. No se miraron entre sí, al contrario trataron de separarse lo antes posible. Sus ojos enormes, maravillados, miraban la naturaleza terrestre. A pesar de la prisa no podían evitar detenerse ante una flor y su aroma o un enorme árbol. Los pájaros los conocían y no les llamaba la atención. Un joven se acerco al río y se zambulló, cumpliendo seguramente un viejo anhelo. Se dispersaron en todas las direcciones posibles alrededor de la nave incluso dos niños decidieron remontar la cascada haciéndolo con asombrosa facilidad, al llegar arriba no se detuvieron ni miraron atrás. Siglos de encierro habían sido suficientes.
Crisanto y Pierre se cruzaron con un grupo de mujeres jóvenes, sonrieron mientras se detenían para saludarlas pero ellas siguieron de largo mirándolos con desprecio. Crisanto tomó a una de ellas por el brazo quien de inmediato le asestó un golpe en el pecho que lo dejó sin aire, sentado en el suelo. Pierre miró asombrado.
Pierre: Acaso han olvidado los buenos modales, ¿o hemos cambiado tanto? Somos como ustedes, nosotros los llamamos.
Crisanto: Queremos ayudarlas a encontrarlos, sabemos donde están todos, nunca quisimos venir aquí nos trajeron a la fuerza, queremos regresar!!
Una joven que venía unos pasos detrás de las demás se detuvo mirándolos con asombro, extrañada de su ropa y apariencia. Tomo el sedoso pelo de Crisanto y sonriendo lo olió.
Joven: No hay donde regresar, no vinimos por ustedes sino por nosotros, es un hermoso lugar parece y muy amigable veo pero sí me permiten acaso sí, quizás me puedan ayudar ¿hacia dónde está el poblado más cercano?
Pierre incrédulo señaló con su brazo hacia el poniente, ella dio media vuelta y se fue.
Pierre: Esperá...hey, ¿porque decís todo eso? Es verdad, queremos ayudarlas!! Nosotros las llamamos
Crisanto: Si fuimos nosotros!!
Ella no se detuvo, ni miró sobre sus hombros, solo se perdió lentamente entre el espeso follaje.
Crisanto: Mujeres, bah!! están todas locas, sigamos.
Vladimir fue el último en bajar y lo hizo muy lentamente como con miedo, temeroso de sus propios demonios que lo habían torturado por siglos, atormentándolo de tal manera que ya no era el mismo ni quería serlo, pese al inminente reencuentro con Mora.

miércoles, 3 de febrero de 2010

33

Luís: Mora y Manuel dormían abrazados sobre la gran roca, Crisanto y Pierre volaban sobre ellos. Cuando ella abrió los ojos, vió el amanecer y sonrió. Manuel se despertó asustado. Arriba, muy arriba, los dos demonios planeaban en círculos. Desde allí Manuel y Mora eran dos puntitos negros pero podían ver cada detalle, como Mora lo tranquilizaba, como sus besos calmaron sus nervios. Cuando él pasó su mano por su pelo y lentamente la besó. Escucharon el sonido de sus labios tocándose y la respiración del amor. Pero eso no los detuvo. En picada se lanzaron sobre ellos, que no los esperaban. Pierre golpeó a Mora con sus piernas en la cabeza mientras Crisanto golpeaba con un palo a Manuel por la espalda. De inmediato volvieron a atacar, Pierre clavó su daga en el pecho de Mora y Crisanto en la espalda de Manuel. Los cuerpos inertes cayeron sobre la roca. Mora rodó y cayó al precipicio. Crisanto se acercó a Manuel y lo pateó en la cara. Pierre buscó las coordenadas en el pantalón de Manuel pero no las encontró. Miró a Crisanto con desazón. Crisanto observó el transmisor.
Crisanto: Ya mandaron la señal. Hijos de mil puta! llegarán en cualquier momento, vamos a morir!! tenemos que salir de acá ya!
Pierre: Pará!! tranquilo, puede ser diferente ahora, pasó mucho tiempo, los jerarcas ya estarán muertos.
Crisanto: ¿Y los jóvenes? ¿pensás que hicieron una revolución? Si los mataron a casi todos, los que quedaron son autómatas idiotizados con propaganda química, ¿qué esperás? ¿qué lo que no hiciste vos lo hicieron otros?
Pierre: Podemos unirnos a ellos, podemos ayudarlos a encontrar a los demás y así mejorar nuestra situación, les diremos que nosotros mandamos la señal.
Crisanto: Yo era un niño cuando me fui, nunca pude nadar en los mares turquesa ni viajar a las lunas pero me acuerdo de la comida, los frutos y nuestra agua viscosa y tibia que brotaba de los árboles y flotaba en las nubes. Y de mi padre, que aceptó el nuevo régimen. Mi madre me trajo, huyo de él y de esa locura pero vinimos aquí, rodeados de idiotas, donde nuestras hazañas no valen nada. Nos hemos conformado con tan poco. Esta bien tío, les diremos eso y mucho más.

martes, 2 de febrero de 2010

Mejor este lo cuento yo

32

El haz de fotones nucleares viajaba mil veces más rápido que la velocidad de la luz, en segundos dejó el sistema solar, luego recorrió infinitas galaxias. A su paso los paisajes más increíbles, nebulosas de todos los colores, planetas, quasares, asteroides. Pasó cerca de Crona, donde la vida es similar a la terrestre, luego fue chupada por un agujero negro que la llevó al otro lado del universo. Allí en la oscuridad más absoluta, buscó la estación repetidora de señales y corrigió el curso para el tramo final, otra vez, enormes y luminosos planetas, viejas estrellas, enanas rojas, cometas, naves y más estrellas. Luego de diez horas llegó a Trubius. El viejo planeta de magnesio y cadmio tenía un color gris metalizado en su superficie, las lunas verdes teñían gran parte de los mares turquesa. Al recorrer la metrópoli sobrevoló la ruina y la destrucción, nada parecía quedar en pie, el polvo tapaba todo. El gran edificio de cristal sobresalía entre todo lo demás, sus grandes paredes rotas reflejaban el verde lunar. Nadie vivía ya allí, todo había sido destruido muchos siglos atrás. Pero entre toda esa desolación una enorme esfera de metal abrió su antena solar justo cuando el rayo de fotones llegó allí. Estaba esperando esa señal, era su único fin en ese planeta. El robot se movió ansioso, al fin podía cumplir su misión. Ingresó las coordenadas y reenvió la señal, no sabía a quién ni adonde. Se sentó en su butaca pero ya no en la posición de alerta sino en la de descanso. En pocos minutos una nave recibió la señal, inmediatamente Vladimir se enteró. Desde su bitácora miró el oscuro y frío espacio y por primera vez en mucho tiempo sonrió. Metió su dedo manchado en la nariz, luego cerró los ojos. La imagen de Mora apareció frente a él. Después de tanto tiempo al fin volvía, la veía diferente, le extrañaban sus movimientos y los gestos de su cara. ¿Qué sentía realmente?, ¿odio o amor?, ¿por qué no la había seguido si tanto la había amado? Fue más la guerra, el honor y el deber, ¿por qué ella lo había dejado? Juntos hubiesen sido reyes pero prefirió la libertad de acción y conciencia. Todo por nada. La guerra se perdió, el planeta quedo inhabitable y la población aniquilada. Solo unos pocos aún quedan, vagando en la nave sin ser recibidos por nadie, contaminados de por vida. Mora podría salvarlos, nadie nunca supo adonde habían escapado pero seguramente a un planeta donde se pudiera vivir. Juntos o separados le daba igual.
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Luis y Juan miraban por la ventana. La noche los había dejado como únicos espectadores de su inmensidad. Sólo el farol de la calle alumbraba la escena, las estrellas habían desaparecido

viernes, 29 de enero de 2010

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Luis estaba sentado en su antigua habitación. Miraba por la ventana mágica pero no veía. Se asomó y respiró la última dulce brisa de aquel verano. De pronto vió luz en la casa de enfrente, el niño que había llamado su atención el otro día escribía en su computadora.


Luis: ¿Qué escribirá? ¿Inventará historias como yo? Me acuerdo cuando era como él. Cuando inventé la historia del Dorado que en vano repito. Lo hago para mi, para recordar porque estuvo bien lo que hice. ¿No?

Luis: Siempre observados por Pierre y Crisanto bajaron la montaña tomados de la mano, fueron hasta la fuente. Ambos tomaron un pequeño sorbo de agua esencial. Pronto empezaron a reír. La conexión entre ellos siempre había sido muy fuerte, principalmente en la cama. Mora sabía separar perfectamente el sexo del amor. Empezaron besándose y luego a quitarse la ropa, el efecto del agua depende en gran parte de la voluntad y fue el éxtasis sexual el que dominó otras pulsiones, tuvieron sexo durante toda la noche, incluso volando.
Pierre y Crisanto sabían que no era el momento de atacarlos, estaban juntos y habían tomado de la fuente, nada podía detenerlos en ese momento aún cuando parecían muy ocupados en otra cosa. Pierre miraba entusiasmado, muy entusiasmado. Crisanto aburrido intento dormir un rato, al menos un par de horas hasta que el efecto del agua pasara. Pierre lo despertó cuando empezaron a volar. Luego de estar seguros de que estaban lo suficientemente lejos corrieron a la fuente. Pierre se zambulló y Crisanto tomó desesperadamente a manos llenas.

29

Juan escribía en su blog.

Juan: Ayer fuí a La Islita otra vez. El agua estaba buenísima y nadé bastante. Busqué nuevamente la piedra sumergida pero no la encontré. Hay dos posibilidades, la que yo creo es que esa chica que ví en la playa junto a sus abuelos imaginó la piedra con tanta fuerza y power que yo pude nadar y subirme a ella. Quizás cuando nadó hacia adentro no midió el peligro y se asustó entonces deseo con toda su fuerza que haya algo, una piedra, donde descansar. Como yo la ví y ella me vió la piedra existía para nosotros y entonces yo pude verla y tocarla. Luego cuando ella se fue y volví a la playa el encanto se llevo la piedra para siempre. La otra posibilidad es que me haya equivocado de playa cuando volví a buscarla, cosa improbable pero ante el estupor de la desaparición me autoconvencí y recorrí las otras playas sin éxito.
La piedra estaba tibia bajo el agua, eso es muy raro. De la chica nunca supe nada mas.

domingo, 24 de enero de 2010

28

Luís: Manuel siempre supo porque lo llamaba Mora pero tenía la secreta esperanza de equivocarse. Había traído consigo todo lo necesario para armar un transmisor portátil. Fueron a la antigua cueva y allí ella le mostró la dirección que su madre le había enseñado, juntos calcularon las coordenadas. Fue difícil pues se habían prometido dejar todo el pasado olvidado para siempre.
Mientras trabajaban sobre la gran roca Mora lo besó y él intuyó que lo deseaba, pero ella se hizo la tonta y siguió trabajando.
Manuel: Cuando mandemos la señal será el final de todos nuestros amigos, vendrán a matar a quien no quiera volver.
Mora: Ha pasado mucho tiempo, no sabemos que puede haber sucedido.
Manuel: Nada Mora, vos sabés lo que era eso, dudo que exista una población como antes, a lo sumo jerarcas, burócratas y esclavos. Incluso son capaces de destruir la Tierra.
Mora: No te adelantes, estoy segura que no será así.
Manuel: ¿Y si él ya no está?
Mora.: Gracias.. pero ya lo había pensado.
Manuel: Perdoná, no sé qué hacer, estoy desesperado y quiero decírtelo antes de que te vayas.
Mora: Vení conmigo, basta de cuerpos de carbono, de oxigeno, agua, muerte, que le queda a este planeta sin nosotros, lo poco rescatable lo generamos y ellos se creen superiores. Son despreciables, no tienen nada..
Manuel: Si Mora, tienen el amor, pero de una manera más pura menos racional, la razón y la lógica destruyen los mundos aquí y allá. Son rudimentarios pero tienen esas miradas de alegría y tristeza que me emocionan, tienen eso, las emociones a flor de piel.
Mora: Veo que te has contagiado. Perdoná.. nunca me pude acostumbrar, al contrario que vos veo en ellos la irracionalidad disfrazada de verdad y la verdad como algo absoluto. El ser humano se cree absoluto, que todo gira alrededor de su existencia, el tiempo, la inteligencia y sabemos que no es así, dios es relativo. El hombre crea absolutos con materia relativa, busca en el lugar equivocado. Está en su naturaleza, todo esto en realidad es un disfraz que esconde su verdadera naturaleza virósica.
Manuel: Bueno ya está, (terminó de calibrar el transmisor) ahí tenés tu pasaje de ida.
Mora: ¿Si? ¿está listo?
Manuel: Es la hora apropiada, mañana al amanecer estarán acá.

Pasión

Es la primera vez que Pablo aparece con su nombre en mis cuentos pero inconscientemente quizás siempre hablé de él o más bien de lo que él representa para mí. La pasión, nuestra principal virtud. En ello no tenemos nada que envidiarle a Manuel, Mora o Crisanto, es lo que hace al ser humano una especie digna de ser conocida. Con la pasión basta y sobra, no importa sobre que se ejerza, basta con vivir apasionadamente y escribir de la misma manera, sin preguntarse por que uno lo hace o si sirve para algo. Nuestra fuerza e ilusiones están ahí y eso alcanza para estar vivo.

sábado, 23 de enero de 2010

Soñar cuesta 500 euros

Cuando sea grande quiero ser albañil, no mejor bombero. Cuanto cuesta reir. Riamos. A veces estoy aturdido, me veo y quiero escapar. De mi inconciencia de volar. Hasta acabar de bailar. Imagino una charla a media voz, donde hablan de mi. ¿Cómo te llamabas? Pasá. Papá, Mamá, si Papá. Yo, yo también. Si yo. Vamos a festejar. Tengo guirnaldas en los ojos de verte descansar. Luz de bienestar. Si Papá. No quiero despertar aunque suena el teléfono. No voy a atender, tengo que brindar. Jar, jar jar.

viernes, 22 de enero de 2010

27
El verano termina dulce y siniestro, como Luis como Juan.
Juan escribía en el blog.

Juan: La última vez que vi a Pablo fue en el boliche, en la Taberna del Chimango. Lugar en donde mil historias de amor ocurrieron y ocurrirán. Nunca más podré ver su sonrisa, ni escuchar su melodiosa voz. Muchas chicas lloran su muerte y a todos nos rompió el corazón. Estaba allí junto a la pista con Quique su gran amigo, reían sin cesar, un par de chicas fumaban y hablaban animadamente junto a ellos. Yo estaba sentado esperando algún milagro y ellos los regalaban. Mis amigos, borrachos como yo, esperaban la señal. El deejay puso Ramones y el pogo empezó, me arrastraron, reconozco que es muy divertido para nosotros, no para los demás, que deben abandonar la pista para no ser aplastados o empujados. Es nuestro momento y creo que los del boliche lo saben, después de todo es un espectáculo bastante llamativo el ver a diez monos saltando y empujándose como locos. En realidad nunca nos lastimamos, sabemos hacer pogo, muy divertido pero para las chicas ess una muestra más de nuestra inmadurez. Luego de los cuatro o cinco temas permitidos todo volvía a la normalidad y mientras nosotros nos retirábamos eufóricos de la pista Pablo, al escuchar a los Stones se puso a bailar. Bailaban como indios alrededor del fuego en cámara lenta. Así lo recuerdo bailando sin importarle quien lo mirara, sin sobreactuar con su chica, libre como si solo fuera la música y él, nada más. Los mejores mueren primero. Se fue.
26


Luis: Ella lo vió primero, desde una pequeña colina, se arregló el pelo y bajó corriendo a su encuentro, Manuel se quedo inmóvil no sabía que hacer, ella lo abrazó y besó en la boca, cuando él intentó reaccionar y besarla Mora lo miraba sonriendo.
Manuel y Mora: Perdón, perdoname.
Mora lo abrazó llorando.
Mora: Gracias por venir.
Manuel: Perdoname no quise… ahora te entiendo tanto, merezco que me hayas dejado. Si me das una oportunidad.. podemos hacer lo que siempre hablamos, podemos ir a la isla o a nuestra estrella. Huyamos de aquí tengo miedo, vienen por nosotros.
Mora: No vamos a ninguna parte Manuel, yo lo amo. Vos lo sabés. Nosotros deberíamos estar ahí también.
Manuel: Volver! ¿a qué? ¿a morir como esclavos?
Mora: A luchar por lo que vivimos soñando.
no encajamos acá Manuel.
Mora: Manuel te necesito..
Manuel: ¿Tenés la frecuencia?
Ella sonrió, caminaron de la mano hasta perderse en el bosque.
Crisanto, Pierre y Joao observaron en silencio como Manuel y Mora se alejaban.
Joao se acercó a Crisanto y le hizo una seña para que lo siguiera, quería hablarle a solas, Crisanto sorprendido accedió de mala manera, Pierre sonrió con sarcasmo.
Joao: ¿Qué estamos haciendo acá? ¿Quiénes son esos?
Crisanto: ¿Sabías que sos muy lindo vos? Tranquilo vamos.
Mientras caminaban Pierre le habló en voz baja solo unos segundos, Crisanto levantó los hombros desganado y miró a Joao.
Crisanto: Muy lindo, pero lamentablemente ya no sos útil para nosotros..
Joao sorprendido no tuvo tiempo de reaccionar Pierre le disparó dos veces por la espalda, cayó frente a Crisanto. Intento aferrarse a sus piernas pero se lo sacó de encima violentamente. Mientras Joao daba sus últimos suspiros sacó un cigarrillo. Pierre se acercó presuroso para darle fuego.
Crisanto: Llegó la hora tío. Será mejor que yo me encargue de todo, vos hacé lo que te digo.
Pierre: ¿Puedo tomar de la fuente?
Crisanto: Primero tenemos que encontrarla, ellos no lo dirán nunca. Yo pienso tomar, después de todo es una oportunidad que no se debe dejar pasar ¿no? Además, es la única forma de vencerlos. Caminaron tras los pasos de Manuel y Mora sin mirar atrás. Joao quedó tirado en el suelo con los ojos abiertos inyectados en sangre, sobre su labio posaba la cadenita de oro que Crisanto le había regalado.

25

Juan estaba sentado en la puerta de su casa. En la somnolienta siesta se encontraron frente a él una pareja de jóvenes. Los dos se miraron un instante y al mismo tiempo dijeron "Perdón". Se abrazaron y se fueron caminando de la mano.

lunes, 18 de enero de 2010

24

Luis: La fuente de agua esencial no era natural del planeta Tierra, ellos la trajeron. Su esencia es un mineral poco común en el universo al que atribuyen incluso un parentesco divino. Tiene propiedades curativas y regenerativas al punto de permitir revivir a cualquier ser existente. Su ingesta con agua permite acceder a otro estado de la existencia, entrando en contacto con la invisible estructura que conforma la vida misma. Uno puede vislumbrar respuestas a preguntas que parecían no tener solución, en todos los ordenes, afectivo, existencial o universal. El abuso en su consumo puede provocar la muerte y aunque otro pueda revivir a esa persona es sabido que solo se puede morir dos veces. Provoca un estado de plenitud y armonía, deja de ser necesario alimentarse y beber por períodos de meses o años. Esto varía de persona a persona además permite, entre otras cosas, volar o ver el futuro. A simple vista es solo una piedra de dos metros cuadrados de color azul oscuro sobre la cual cae una pequeña vertiente proveniente de la misma cordillera. Su ubicación fue muy discutida pero se vislumbró que el hombre nunca se asentaría en la zona por la dificultad del terreno y que probablemente la vida en el planeta se extinguiría antes que un humano beba de la fuente. No se podía estar cien por ciento seguro después de todo al mirar el futuro solo se está realizando una compleja ecuación de variables, que como su nombre lo indica están sujetas a todo tipo de contingencias. Si un humano tomara el agua de la fuente..

domingo, 17 de enero de 2010

23

Juan escribía en su blog.
Juan: Al fin terminó el castigo, ya puedo salir de mi cuarto. Mi madre ha vuelto por suerte y ya no discuten tanto. Ayer me encontré a Pablo un vecino de la otra cuadra. Tiene mas o menos mi edad. Estaba con dos chicos mas grandes, pasaron en bicicleta. Pensé que estaría enojado por haber llevado a mis amigos a la fiesta en su casa pero no, al contrario me saludó con buena onda. Fue el primero al que le mostré lo que escribo. El arte de la narración no es fácil para mí. Mucho fue a parar a la basura, otros los atesor y cuando tiempo después los leo me dan asco. Es buena la autocrítica pero uno no puede ser objetivo, es necesario que los demás opinen y hay que aprender a escuchar las críticas. Que distinto que ven los otros nuestros sublimes versos, muchos ni siquiera terminan de leerlos. Ninguno de mis amigos le encuentran sentido a escribir. Mi primer y mejor crítico fue Pablo. Estábamos de campamento por el día de la primavera, con cuatro amigos más dormíamos en una apestosa carpa, soportando todos los olores imaginables, a pata, alcohol, pedos y mal aliento. Incluso el agrio sabor del esperma que en estos días no podemos contener. Recuerdo que esperábamos a que los demás se duerman para masturbarnos pensando en las chicas que habíamos visto en la playa. Nunca sabemos como acercarnos a ellas, esto no es un problema para Pablo. El estaba en una carpa con su novia, los dos solos, como viejos amantes. Su hermosa novia, Malena, nos miraba con desprecio mientras lo abrazaba. La última noche del campamento me quedé solo en la playa, esperaba que esa chica con la que había cruzado apasionadas miradas viniera a buscarme. Iluso siempre fui, ella nunca vino. Desconsolado comencé a escribir un poema en honor a mi esquiva amada. Sentí unos pasos a mi espalda, me di vuelta ilusionado, era Pablo. Se acercó y me saludó, yo con mi habitual timidez me puse incómodo, quería ser su amigo pero no sabía que decirle. No fue necesario, el comenzó a hablar.
Pablo: Que buena esta la noche, viste que loco el reflejo de la luna en el lago. Está planchado parece un espejo. Me gustaría caminar sobre el agua como Jesús, los orientales pueden hacerlo, se concentran y pueden levitar o caminar sobre el agua. Todo el poder está en nuestra mente, solo hay que conocerse a uno mismo
Yo: De una.
Pablo: ¿Qué escribís? a ver.
Tomó de golpe mi cuaderno y se quedó largo rato leyendo en silencio junto al fuego. Yo estaba muy nervioso, nunca nadie había leído mi trabajo. Ansioso esperaba que me diga algo, que me felicite. El leía y parecía muy entusiasmado, empecé a sentirme bien, parecía que le gustaba, reía y me miraba de reojo. De repente, me arrojó el cuaderno con desgano y cierta violencia. Lo miré asustado.
Pablo: Te digo la verdad, me parecen muy cursis, parecen poemas de nenas “me dejó y no pude encontrar el deseo de vivir”..“en sus ojos brilla el fuego de mi amor”. Tenés que escribirle a la pasión no al desamor. Mujeres tendrás muchas y si vas a escribir un poema cada vez que te rompan el corazón con suerte vas a terminar en una revista rosa o escribiendo telenovelas. La vida entera debe ser tu fuente de inspiración, los sueños, aún los más locos, las utopías, la libertad, la pasión que algunos seres humanos ponen en juego. De nada sirven lloriqueos de amor, tenés que escribirle a la vida, a tus miedos, a tus fantasías reprimidas. Eso es arte duradero, aquél que desnuda el alma del hombre, no estúpidas historias de amor, bah! amor, ¿Qué sabés vos del amor? ¿Acaso dejaste todo por un amor? ¿Ya cogiste? ¿Tenés novia acaso? ¿O crees que el amor son estas tontas historias? Perdoname pero es mejor que alguien te lo diga antes que sea demasiado tarde. Además es solo mi opinión, después de todo yo no soy nadie. En ese momento su novia llegó, me saludaron y se fueron juntos a caminar junto al lago tomados de la mano. Sentí una gran humillación, al principio me enojé con él pero luego cuando en la carpa intentaba dormirme entre los gemidos apagados de alguno de mis amigos, le agradecí, tenía razón, si él lo decía tenía que tener razón.

jueves, 14 de enero de 2010

22

Luis: Pierre estaba arrodillado junto al río, lavaba sus manos cubiertas de sangre. Detrás el desastre, Juliana muerta, desnuda de la cintura para abajo. No pudo reprimir sus oscuros y abyectos deseos. Ni siquiera intentó convencerla, solo se acercó y mientras dormía la amordazó. No quería testigos, la violó a su antojo por delante, por detrás, luego la remató de un disparo en la cara. Mientras lo hacía reía, estaba acostumbrado. Se sabía intocable, siempre su dinero tapó sus actos y escondió sus secretos. En realidad era un pésimo amante, había matado a varias por burlarse de él. Absurdo y cruel infeliz, nuevamente había apagado una luz y esta vez una hermosa luz que aunque humana, brillaba mucho más que la suya. Allí quedaron lo sueños de Juliana. Joao quedó atónito, no se lo esperaba, Crisanto como si nada le pidió el desayuno. Cuando Pierre se acercó traía un arma en la mano, Joao se levantó esperando lo peor. Crisanto y su tío y hablaron en voz baja. Crisanto lo miró y con una sonrisa trató de tranquilizarlo. Pierre como un autómata se fue a dormir a la carpa. Crisanto le pidió a Joao que se deshiciera del cadáver. La llevó en brazos y dejó que la corriente se la lleve. El cuerpo flotó río abajo unos veinte metros y se enganchó en unas rama por unos momentos luego se perdió de vista. Joao volvió y se sirvió café, miró a Crisanto con temor. Sería mejor estar alerta y escapar si era necesario pensó. Crisanto le ofreció pan con una sonrisa, nada alterado, estaba de muy buen humor después de la noche de pasión. Todo le estaba saliendo como lo habían pensado, necesitaban a Joao, al menos por ahora.

miércoles, 13 de enero de 2010

21


Juan se quedó dormido. Luis en silencio tomaba mate. La noche estaba muy agradable, llena de estrellas. En el barrio una pareja de novios se besaban en un zaguán. Luís no podía sacarse de la cabeza el murmullo del arroyo. Juan empezó a soñar. Un hombre estaba arrodillado junto a un río, lavaba sus manos cubiertas de sangre.
20

Luis: La segunda noche de Manuel estuvo llena de reproches, se recriminaba no haberle demostrado su amor. Se dió cuenta de todo lo que la amaba. De que otra manera se podía explicar esa presión en el pecho. Quería volver el tiempo atrás, si hubiera hecho esto o lo otro, quizás ella se hubiera enamorado de él. Sentía que ya era tarde, pero ¿por qué ahora lo llamaba? A él, que no la había ayudado, que la había mirado con lástima cuando tomó el veneno. ¿Cómo podía perdonarlo?, ¿cómo la miraría a los ojos?
Pobre Manuel, creyó que era imbatible, que ella moría por él. Nunca imaginó que esto podía sucederle. Corría desesperado, intentando lo que dentro suyo sabía imposible. Reconquistar su amor, convencerla de que se quede con él, pedirle perdón y otra oportunidad. Darle su vida en bandeja de plata y aceptar cualquier cosa que le permitiera volver a besar sus labios, abrazarla, cogerla, sentirla vibrar de placer. Hacer lo que nunca hizo, amarla.
Sólo, en medio de la Cordillera de los Andes, buscando a su amor. Sin importarle los riesgos, sin que esto significara que no tenía miedo. Siempre temió a la oscuridad, y allí en esa noche sin luna, todo era negro a un metro del fuego. No temía a los animales sino a los espíritus del bosque, sabía que existían, este planeta esconde muchos secretos que la razón humana no alcanza a vislumbrar. Bebió como nunca, sabía que le daría valor para enfrentar sus miedos. Borracho espero lo que fuera, pero nada sucedió y luego de un par de horas se quedó dormido. Fue entonces cuando se presentaron los espíritus, uno en forma de ave revoloteo sobre él dormido y agito sus sueños. El otro en forma de escarabajo le meó la nariz.

martes, 12 de enero de 2010

19

Luis: Luego del claro había nuevamente selva, con los ánimos exaltados avanzaban lentamente. Solo Joao estaba más relajado, trabajaba con ganas, ya nadie lo apuraba ni insultaba, incluso era Crisanto quien le acercaba agua cuando descansaban. Juliana intentaba mantener la calma pero con Pierre detrás no le era fácil. Crisanto como siempre llevaba la mejor parte. Había desistido de la ropa de mujer y vestía un jean algo ajustado y un buzo. Solo se había maquillado los ojos. Como hombre era también atractivo y a más de una chica había seducido pero solo por su desenfado y libertad absoluta que le permitían ir contra sus instintos cuando él quisiera.
La caña parecía no tener fin, ocupaba todo el suelo, las plantas estában ubicadas a tres metros de distancia entre si, de allí salían cañas de hasta cuatro metros de largo que buscaban su destino en todas las alturas, niveles y direcciones posibles, haciendo imposible esquivarlas, una muralla de caña colihue. Y el cielo que apenas se veía. Por la tarde empezaron a oír un murmullo lejano, era el río, estaba cerca en alguna dirección. Juliana tuvo que convencerlos para que la sigan y luego de una hora fatal donde la caña estaba mucho más densa, aparecieron de repente junto a un angosto pero caudaloso río. Crisanto y Pierre se miraron entre sí entusiasmados, se estaban acercando, no era nada fácil la tarea que tenían por delante pero estaban dispuestos a realizarla. Juliana se sentó en la arena desanimada. Joao ayudó a Crisanto a cruzar hasta la orilla de enfrente donde había una pequeña playa. Allí pasaron la noche. Luego de instalar el campamento se sentaron junto al fogón, Juliana y Joao fueron los encargados de preparar la comida mientras Pierre y Crisanto bebían y hablaban en voz baja. Juliana buscó apoyo en Joao pero él se mostró indiferente, nunca había sido muy sentimental y no empezaría en ese momento. Luego de comer Pierre, para sorpresa y alivio de Juliana, se fue a dormir a la carpa, ella se acostó en su bolsa junto al fuego. Para entonces Joao y Crisanto reían un poco ebrios mientras fumaban un porro. Joao empezó a contar una historia.
Joao: En la selva de mi país existe la leyenda del Dorado, un lugar donde todo es de oro, hay grandes construcciones de una civilización perdida y tesoros inimaginables. Para todos es solo un cuento de los viejos pero yo se que existe. Mi madre se internó en la selva a buscarla, se había criado allí, sabía sobrevivir sola, podía cazar, pescar y conocía que frutos comer. Antes de irse me regaló esta moneda de oro, no tiene más inscripción que un sol en ambos lados. Su abuelo decía que era del Dorado. Cuando me dijo que se iba comencé a llorar, después de todo era solo un niño, ella me abrazó y me cantó el poema del dorado, una vieja canción que todos los de la aldea conocíamos. Pierdo el rumbo entre el espeso follaje, busco el mundo perdido, valle dorado, secretos de la vida en la tierra, perdido y de viaje, extraños susurros y nuevos colores, Mostacita y el profeta me acompañan, corren ríen y sueñan con mística alegría y suaves murmullos, estamos juntos, esperando al pájaro que conoce el camino al Dorado.
Joao se quedó en silencio mirando el fuego. Crisanto lo felicitó y le invitó un trago pero Joao parecía no escucharlo.
Juliana: ¿Y lo encontró?
Joao se levantó y se alejó hacia la oscuridad. Juliana se acomodó para intentar dormir un poco junto al fuego.Crisanto y Joao con inusitado recato se fueron a seguir sus caricias a la otra carpa, Juliana pensó en su familia y sus amigos, como todas las noches le pidió a Jesús que cuide de su hija.
18

Luís encendió una lámpara y la colocó en una mesa improvisada en la vereda. En su cuarto Juan sentado con los pies arriba de la silla se tapó con una frazada mientras comía una hamburguesa con papas fritas. El viejo cortó un salame y rodajas de pan. Comieron en silencio.

lunes, 11 de enero de 2010

17

Luis: La selva puede ser cruel, cuando uno cree que la densidad de la vegetación no puede aumentar, enredado entre cañas, con la ropa enganchándose constantemente, arrastrándose para pasar más fácilmente, cuando ya nada puede empeorar, el terreno se vuelve pantanoso, el agua estancada te chupa y dos por tres se pierde un zapato. Juliana conocía la zona y se los había advertido pensó que desistirían de ir fuera del circuito de senderos, más allá estaba la cordillera misma, pensó que se darían por vencidos. Al ver su tesón intento desanimarlos y convencerlos de volver pero fue en vano. ¿Adonde iban? no tenía sentido, sabía de una laguna más arriba, en el límite con Chile pero el camino era por otro lado y además ellos no querían ir allí, hablaban del río, pero remontarlo era casi imposible, eso creía ella, decidió ir en línea recta para evitar las vueltas del río. Luego de tres horas en las que no avanzaron más de quinientos metros encontraron un gran claro, pero habían perdido el río. Crisanto se sentó a descansar, Joao dejó la mochila en el suelo, estaba exhausto. Pierre y Juliana fueron a ver que había más allá del claro. Crisanto miró a Joao.
Crisanto: Vení, sentate, tomá un poco de agua. Dale!! .. Y después, haceme unos masajes en los pies, que me están matando.
Pierre se acercó por detrás a Juliana y mientras ella intentaba escuchar el murmullo del río, la abrazó.
Pierre: Hermosa, que buena que estas!
Juliana: Soltame, ¿qué hacés? soltame!
El no la soltó, intentó besarla a la fuerza mientras le agarraba el culo pero ella le pegó un rodillazo y él cayó, pálido.
Juliana: Basta!! ¿Quién te crees que sos hijo de puta? Yo me voy a la mierda, entendés? Vos a mí no me tocas nunca más.
Pierre aún dolorido sacó su pistola y le apuntó. Juliana quedó muda, luego comenzó a correr Pierre disparó al aire un par de veces y ella se detuvo.
Joao acariciaba los pies de Crisanto quien comenzó a mirarlo provocativamente, al escuchar el disparo Joao se levantó de golpe, Crisanto apenas se inmutó y mientras se arrodillaba cerca de él dijo.
Crisanto: Mi tío tiene un arma y le gusta disparar a los pájaros, vení tranquilo no pasa nada, dale que estábamos re bien.
Joao caminó unos pasos y vio a lo lejos a Pierre quien le hizo una seña de que todo estaba bien. Miró a Crisanto, después de todo no estaba tan mal, tenía linda cara y un buen culo, además estaba claro quién de los dos era el macho. Se acercó lentamente mirándolo a los ojos, Crisanto le desabrochó la bragueta, saco la enorme pija negra y se la metió en la boca, él si sabía como chuparla, Joao cerró los ojos de placer, si era verdad Crisanto sabía lo que hacía.
Pierre: La próxima vez que me toqués!! Más vale que me mates. Mirá, basta de careteadas a partir de ahora vas a hacer lo que te diga, primero llevanos hasta allí y después vos elegís o te me entregás como una putita o te hago mierda. Ahora levantate vamos.
Cuando llegaron Crisanto estaba en cuatro patas y Joao estaba detrás dándole con fuerza, los dos gemían, Pierre miró con resignación, Juliana comenzó a llorar.

viernes, 8 de enero de 2010

16

Luis: ¿De dónde viene la inspiración sino de la vida misma? No creo en musas lindas y transparentes que me dictan al oído mis sus más bellos versos, es nuestro propio cuerpo. Nuestros sentidos son los que en contacto con la naturaleza y los demás, van construyendo el relato, con el fin del relato mismo, quien con autoridad debe ser capaz de permitir, a quien le preste atención, sentir en sus propios sentidos la contundencia de las acciones dramáticas. Pablo provocó eso en mí, su vida inspiró muchas de las historias que cuento. Todo empezó una noche de verano. El hacía una fiesta en su casa y nosotros no estábamos invitados. Tendríamos todos 12 o 13 años. Mis amigos y yo estábamos bastante borrachos, llegamos a la puerta con la intención de entrar directamente pero al llegar estaba Quique, amigo de Pablo, quien se nos interpuso en el camino y cuando uno de nosotros empezó a empujarlo el llegó y nos dejó entrar. Cuando pasé a su lado me saludó amable, después de todo éramos vecinos, aunque él no se juntaba con los de su edad, siempre andaba con gente más grande.
Al entrar estaba lleno de chicas, Pablo a todas las atraía con su belleza y bohemia, trabajaba en una radio y tenía un programa de música stone y psicodélica. Nos desparramamos en los sillones, allí estaba Carolina una hermosa chica un poco más grande que yo quien siempre me miraba. El alcohol me dió el valor de acercarme y de conquistar mi primer beso, recuerdo sus hermosos labios, lo extraño y placentero de sentir su lengua dentro de mi boca. Ambos teníamos aparatos de ortodoncia y aunque parezca forzado e inverosímil en unos de esos inolvidables besos nos quedamos enganchados unos segundos. Nos reímos y para escapar un poco de todos caminamos hacia una de las habitaciones, había gente por todos lados, sin adultos en la casa. En la cocina los amigos de Pablo charlaban animadamente, en una pared una guitarra eléctrica, quizás la única del pueblo en ese momento. Cuando abrimos la puerta del baño para buscar más intimidad encontramos a Pablo con dos chicas fumando un porro, ellos rieron. Pablo nos ofreció, yo no sabía qué hacer, eso no era como el alcohol, estaba prohibido además seguramente quedaría atrapado, adicto, incluso moriría. Me quedé mudo, inmóvil, el me miró a los ojos, levantó los hombros y cerró la puerta. Nos sentamos en el sillón nuevamente, ella no se había dado cuenta de nada. Al rato se pusieron a bailar Pablo, Quique y dos chicas en la oscura sala. Eso también me impactó, en esa época los chicos no nos animábamos a bailar, por vergüenza. Decíamos que no era de hombres, pero a ellos todo eso no les importaba. Bailaban como indios alrededor del fuego sagrado. Y todas las chicas los miraban, dejaban de besar a sus novios y los miraban. El arte no respeta lo establecido, busca nuevas formas de representar la realidad, no se ata a recetas impuestas socialmente y siempre avanza más rápido que la moral, la política y la sociedad.

jueves, 7 de enero de 2010

15

Juan escribía en su blog, en la pared solo restaban tres días de castigo aunque ninguno de sus padres lo controlaba. Su madre no había vuelto ni llamado y su padre se la pasaba borracho mirando televisión.

Juan: Ayer me animé a mirar por la ventana y me sorprendí al ver que ya no estaba el campo florecido sino una densa selva. Salí y apoyé mis pies descalzos en la tierra húmeda. Había un sendero y lo seguí, el lugar era estremecedor, apenas se veía el cielo. Poco a poco el sendero fue desapareciendo hasta transformarse en una difusa línea tapada de plantas y caña colihue. Caminé por un largo rato sintiéndome observado, se escuchaba una gran variedad de cantos de pájaros, algunos muy raros y amenazadores. De pronto frente a mi, a unos diez metros me pareció ver una silueta moviendose tras una planta. Me quedé inmovil, asustado, escuchando mi respiración. Despúes de unos segundos se volvió a mover alejandose de mi, parecía un anciano vestido con un sobretodo negro, no le pude ver el rostro. Llevaba una gran valija que arrastraba a duras penas entre la maleza. Muerto de miedo decidí volver a mi cuarto.

miércoles, 6 de enero de 2010

14


Luis estaba sentado en una reposera en el patio trasero de la casa. Había un gran silencio que poco a poco se fue llenando de cantos de pájaros de la selva.


Luis: El patio de mi casa da a la selva y esto es muy raro porque vivo en una ciudad. Cuando te olvidás de ese detalle podés seguir el sendero. La selva me salva.


Luis se levantó y dirigió al sendero que se perdía en la selva hasta perderse también.


Luis: Mora encontró la antigua cueva, en ella se cobijaron al llegar a la Tierra. Estaba vacía pues nada habían traído. Pero estaba la ventana, una abertura natural en una de las paredes, allí su madre le había indicado la ubicación de su sistema solar en el cielo de verano. La primer noche, cuando todos dormían y ella lloraba en silencio, se acercó su abuelo y en secreto le enseñó la melodía de la frecuencia para comunicarse, lo hizo porque él nunca había querido venir, prefería morir antes que dejarles todo a ellos. Lo trajo su familia, un poco a la fuerza. Los demás no querían volver, no por la muerte, después de todo ya habían vivido demasiado, pero vivir bajo ideales tan contrarios y ver que todos allí, sus amigos, sus vecinos, sus líderes, habían aceptado todo tranquilamente, en silencio, por conveniencia o comodidad, los asqueaba y juraron no volver, olvidar que todo aquello existía. Mora se acercó a la ventana y repitió los movimientos de su madre señalando el cielo, allí estaba su origen, su identidad, otros como ella pero fundamentalmente estaba él, Vladimir. Comenzó a tararear la melodía, el sonido inundó la cueva, las paredes lo amplificaron y sonrió, haría falta algo más que sus pulmones para llegar al cielo.

13

Luís: Manuel se levantó al amanecer, bebió agua del río y se refrescó la cabeza, eso termino de despertarlo. Aún le faltaban dos noches para llegar, solo tenía que seguir río arriba. Desayunó abundantemente con pan y café. Caminó sin problemas toda la mañana. Al mediodía encontró una pequeña cascada, la subió con poco esfuerzo. Varias veces se sintió observado y tenía razón pues era yo el que lo miraba. A veces hacía ruidos que llamaban su atención o movía ramas a su espalda, en fin me divertía. Despúes de un rato lo dejaba en paz y el podía volver a pensar en Mora, en donde estaría y en como la había perdido. Creyó que en realidad no la necesitaba, solo el sexo parecía atraerle, nunca nadie lo había hecho sentir así, libre y pleno en la cama. Juntos derretían lo que tocaban y en todos despertaban lo mismo, lujuria. Pero cuando ella hablaba de amor el intentaba evadir el tema, pensaba que en realidad no la amaba, que ella no era para él. No le gustaba más el arte y consideraba pueril perder el tiempo leyendo o mirando las nuevas obras, decía estar hastiada, que no había nada nuevo interesante. Había visto pintar a todos los genios de la pintura moderna, había sido amante de músicos notables e incluso había matado a uno de ellos. Pero decía estar cansada, que ya nada la emocionaba. Cuando ella se fue extraño su voz y sonrisa, su piel y su gracia, sus palabras de amor. En vano la buscó, había desaparecido. El pensaba lo peor y sus sospechas se confirmaron. Mora, como alguna vez se lo había dicho, quería volver. Decía haber encontrado la forma de regresar a nuestro planeta. Manuel se rió, luego al darse cuenta de que lo decía en serio, la miró espantado. Nadie debía volver, el que lo hiciera sería un traidor, un débil y miserable traidor. Se enfureció, le gritó, la insultó, le dijo que si volvía nunca más escucharía de él, que la había decepcionado, que era una puta, una perra loca hija de puta. Mora había comenzado a llorar.

lunes, 4 de enero de 2010

12

Juan salió corriendo de su habitación, bajó la escalera, deslizándose por la baranda de hierro. Abajo la puerta de calle estaba abierta. Al atardecer de esa primavera en el barrio comenzó a correr una brisa cada vez más fría, la gente volvía del trabajo y las compras. Muchos miraban de reojo al niño al pasar por la vereda. Nadie lo saludó. Juan se sentó en la puerta de su casa. Enfrente se prendieron las luces de la vieja casa. Juan miró sorprendido ya que nunca nadie había vivido allí. La vecina de Juan salió a la vereda junto a una amiga, saludaron a Juan con desgano. Venían hablando del vecino de enfrente. Quien en ese momento se preparaba un tequila en la mesada de la cocina. Un poco de limón y lo tomaba de un sorbo, luego la volvía a llenar.
Vecina: Dicen que se fue hace 50 años.
Juan: ¿Donde estaba?
Vecina: Dijo que venía de la selva.
La amiga de la vecina, una mujer mayor, que al principio no lo había reconocido se dió cuenta de quien era y le hizo un gesto a Juan como que estaba loco. Las dos se rieron mientras se saludaban y despedían. Cuando se fue la amiga la vecina se acercó a Juan.
Vecina: Todo empezó el día en que en un juego de niños mató a sus padres. Abrió las llaves de gas y a medianoche se fue a caminar luego de asegurarse de cerrar las ventanas en un gesto que por lo ventosa que era la noche parecía de ternura y amor. Se fue de su casa sin pensarlo y hasta ayer nunca había regresado, dice que vivió en la selva, en el dorado.
La vecina sonrió a Juan y entró a su casa.
Juan: ¿Donde habrá ido esa noche?

domingo, 3 de enero de 2010

11


Luis: Los cuatro estaban exhaustos y rodeados de caña colihue, solo un angosto camino abierto a machetazos les permitía estar en pie. Juliana desorientada, se detuvo y con la cabeza negando miró a Pierre, Crisanto vió el gesto y se enfureció.
Crisanto: Que pasa! le pagamos para que nos lleve y ahora no sabe dónde está!
Pierre: Solo necesita pensar un poco.
Crisanto: Más vale que se te prenda la lamparita nena, estoy harto de este camino, no creo que Manuel haya venido por acá.
Juliana: ¿Quién?
Pierre: Nadie que te importe, limitate a lo tuyo y no hagas preguntas, y vos!, dirigiéndose a Joao, dale seguí!, ¿para donde nena?
Joao miró a Juliana pero no le demostró ningún apoyo, nada le importaba realmente, solo el dinero prometido, después de todo conocía historias tan extrañas como esta, mientras paguen el abriría el camino a machetazos y no haría preguntas.
Crisanto miró a Joao, le excitaba su cuerpo y aunque lo despreciaba como a todos, sabía que podía sacarle algún provecho, hacía ya varias semanas que no tenía sexo y lo desaba desde que lo vió.
Juliana: Ya esta por anochecer mañana podremos orientarnos mejor.
Pierre: Tiene razón, será mejor descansar, Joao necesitamos espacio, por lo menos para poder dormir en las bolsas, así que despeja la zona.
Crisanto resopló enfurecido, no estaba acostumbrado a las tareas difíciles, nunca nada le había costado mucho. Solo dinero que tenía a manos llenas. Nunca se hubiera imaginado tener que dormir en esas condiciones, su cuerpo, a pesar de los privilegios, estaba con raspones, su vestido lleno de barro y la transpiración le había corrido el maquillaje. Juliana lo miró asombrada, de pronto todo se estaba saliendo de sus planes, sintió miedo y pensó que había sido una muy mala idea aceptar este trabajo.
Joao hizo lo que pudo pero el trabajo era imposible, al fin pudo abrir un pequeño círculo donde los demás acomodaron rápidamente sus bolsas. No podían hacer fuego, estaban los cuatro en silencio, el cielo estrellado apenas se veía tras las cañas. Pierre sacó una petaca y convidó a Crisanto.
Pierre: Esto parece una tumba.
Crisanto miro a Mora y sonrió.
Crisanto: Tío, demostrale a estos señores que no somos tan incivilizados, porque ya nos están mirando con miedo.
Joao sonrió con sarcasmo. Juliana se acomodó en el suelo e intento dormir.
Pierre: Les voy a contar una historia que me parece apropiada para estas circunstancias. Todo lo que diré sucedió y espero que les inspire vuestros sueños esta noche.
Crisanto se acomodó y encendió un cigarrillo.
Pierre: Un viejo jardinero,
un señor echado a menos,
un laberinto de setas
móvil.

José el viudo aristócrata.
Llora.

Perdido su amor
en los oscuros pasajes
del infinito lugar.

María, la a sus ojos más bella
quien lo ayudó a vivir,
a ser feliz,
su amante,
su amor.


Se perdió en el laberinto
hace años ya.

Quizás un forajido
o un acto fallido
después de todo
¿no habrá huido?

Paulo el jardinero,
fiel servidor
ayuda al señor a vivir mejor.

Mueve las setas
cambia los recorridos,
le prepara agradables sorpresas.

Una cesta de frutas y vinos
al doblar la esquina
de los tulipanes,
una orquesta y su tema preferido,
aquél de su tierna infancia.

Pero apenas mantiene vivo
ese triste corazón.

Por las noches José delira,
la busca sin cesar.
Siempre la ve, allí dormida
luego ella empieza a volar.

Así los años pasaron y la juventud también.
Paulo esta más viejo,
menos ágil y atento.
José sigue igual,
recorre su laberinto
buscando su olor a piel.

Una mañana de otoño
Paulo se queda dormido.
José pasa junto a él.
Sonríe complacido,
un pasaje nunca visto
aparece junto a el,
frente a Paulo aún dormido
en su silla de papel.

Pero no todo es divertido
en el laberinto aquél.

En el piso poco a poco
comienzan a aparecer,
trozos pequeños de aquel vestido
que ella supo tener.

Y luego
lo que no quería ver.
El altar impío a su amada mujer.
Enterrada junto al río
por aquel perro fiel.

Crisanto rió y felicitó al tío, a Joao también le gustó. A Juliana le costó quedarse dormida.

viernes, 1 de enero de 2010

10

Luís: Manuel saltó desde el tronco intentando evitar las aguas profundas pero tropezó y cayó en la parte más honda, el agua helada casi le cortó la respiración. La corriente se llevó sus anteojos y a duras penas pudo nadar hasta el otro lado. Su mochila estaba empapada y con ella toda la ropa y los muchos pares de media que había traído. Se sentó en la orilla y se puso las botas de goma. Si podía ir por aguas poco profundas tendría una oportunidad. Camino río arriba, no sabía exactamente cuánto tiempo tenía por delante, todo estaba diferente de cómo lo recordaba pero no había imaginado que iba a ser tan difícil. Pensó que era solo cuestión de paciencia y un poco de empeño, después de todo si ella había podido lograrlo el también lo haría. Mientras caminaba al atardecer por el río se entretuvo recordando los poemas que le escribió a Mora en una época en que nada hacía prever el desenlace posterior.

Manuel: Beso tu cuerpo
me pierdo en tus dunas
y nunca dejo de mirar tus ojos.
Solo tu despiertas en mi
la pasión que tanto admiras.
Ven otra vez
tus besos nunca ahogan
y a veces me provocan
desprenderme de mi cuerpo.
Y al verte desde arriba
pienso que este verano
conocí al fin la dicha.

Manuel en una pequeña playa decidió pasar la noche. Pudo prender un fuego gracias a un encendedor que se salvó del agua, puso a secar la ropa y preparó una sopa para sacarse el entumecimiento del cuerpo. Sus piernas estaban moradas, insensibles, en muchas ocasiones el agua había superado el nivel de sus botas. La noche estaba calma, sin nubes. Mientras comía miraba las estrellas, estaba seguro que ella las estaría mirando también, sentía que estaba cerca y eso alegró su corazón.

Hedonismo

Coger, culiar. Volar en el mar. Viajar y viajar. Nadar con un cuarto de LSD. Que dos bellas chicas te besen a la vez, besarnos los tres. Comer y cagar. Fumar sin parar. Mirar el mar. Descansar y descansar, parar solo para culiar, coger y mamar. Llorar nunca mas. Dormir una siesta al lado del bar, del mar y esperar que llegue tu amante ideal. Coger y culiar. Tomar un cuartito y ponerte a bailar con dos bellas chicas que quieren lo mas. Mirar tv, comprarte un hotel, un auto de lujo y un paraguas francés, un perfume francés, champagne francesa, comida turquesa, cerveza escosesa y mirada traviesa. Sentir por la noche la brisa ideal, despertar solo cuando quieras culiar.
9

Juan escribe en su blog.
Juan: Hoy cuando bajé a buscar algo de comida ví a mi madre irse de la casa. Se fue dando un portazo, sin despedirse de mi. Afuera la esperaba un taxi. Mi padre estaba en su cuarto, en silencio, alumbrado por la luz del televisor. A pesar de que volví varias veces no volví a encontrar la piedra sumergida y tampoco a ella. Cuándo sea viejo, ¿cómo seré?

miércoles, 30 de diciembre de 2009

8


Luis: Ellos tenían lo necesario, los cuatro caminaban lento pero a buen ritmo, adelante abriendo camino Joao, el brasileño contratado por Crisanto y su tío para la expedición. Joao no conocía el lugar pero tenia experiencia en la selva y un físico preparado para semejante epopeya. Junto a ellos, Juliana, su esbelto cuerpo y el entorno la transmutaban en una gata montesa, sus conocimientos de la zona y su espíritu aventurero habían bastado para que Pierre, el tío de Crisanto, la contratara. Quien se aseguró de que nadie se enterara del asunto y con mucho dinero la obligó a salir de su casa sin dejar aviso. Sabía que mas tarde cuando todo hubiera terminado podría tenerla, estaba seguro de eso.
Crisanto iba al final de la fila, caminaba como Cris, su nombre de batalla, incluso y pese a los consejos, vestía minifalda y un pequeño top. Sus labios y ojos pintados embellecían aún más su agraciado rostro. Era el jefe y todos lo sabían, caminaba con el terreno limpio, casi sin esfuerzo. Cuando llegaban a una zona pantanosa Joao debía cargarlo y él lo insultaba cuando se raspaba o ensuciaba la ropa. Solo él y su tío sabían hacia donde se dirigían y cuales eran sus intenciones. Lo seguían a Manuel, querían saber por que había regresado, cuando bien sabía que estaba prohibido, incluso para ellos a los que todo estaba permitido. Igual estaban contentos de ser los elegidos, volverían a la Fuente, la tentación era enorme aún sabiendo los riesgos que el encuentro tendría, que importaba el dolor o la muerte en la situación inicial, bebiendo de la Fuente de la fuerza. Allí perdida, lo que todo humano de saberlo hubiese anhelado. Escondida frente a sus narices, en el súper mundo tecnológico nadie sabía de ella. Juliana y Joao no debían llegar a verla.

Luis se sentó a los pies de la vieja cama de su antiguo cuarto, las cortinas de la ventana estaban cerradas, de un trago terminó el tequila. Se tiró de espaldas sobre la cama y cerró los ojos.

Luis: Mora se había acostumbrado a estar sola en la montaña pero no le fue fácil al principio. A duras penas pudo llegar por el río, las cañas cubrían todo el margen, incluso por momentos el mismo cauce. Tuvo que arrastrarse por el lecho helado, el frió del agua era extremo aún en verano y provocaba la sensación de agujas atravesando la piel, los músculos se dormían y apenas podía mover las manos y el cuerpo. Encima los desniveles del río, las cascadas, tuvo que trepar por las rocas húmedas y cayó más de una vez, en la más grave se lastimó la mano al intentar amortiguar el golpe contra las piedras. Luego por la noche no pudo prender fuego. Sin embargo lo peor llegó cuando intentaba dormirse. Apareció un puma hambriento, que luego de mirarla fijo un instante la atacó. Sintió como le desgarraba la espalda, se quedó inmóvil, tapándose el cuello. El puma le intentaba morder la cabeza, logró estar tranquila y por minutos que le parecieron años el puma la olió, le gruñó y por fin se fue llevándose la bolsa de comida. A partir de allí llegar a la Fuente se convirtió en un calvario y apenas lo logró luego de dos días en los que solo un espíritu privilegiado como el suyo pudo soportar. Cuando llegó bebió inmediatamente del agua de la fuente a pesar que no era su idea inicial fue lo que la salvó. Y luego como siempre, misteriosamente, todo mejoró, sus heridas desaparecieron y se convirtió en la reina del lugar. Los árboles y animales, flores y pájaros le rindieron tributo, incluso el puma cabizbajo demostró su arrepentimiento. Nunca más tuvo hambre, comía y bebía solo por placer. Tuvo visiones que maravillaron su alma y le dieron esperanza. Todo era posible allí. Pasaba sus días con una estricta rutina, al amanecer meditar. El lugar varíaba, en lo alto de la gran piedra o en el campo florecido. Casi de inmediato entraba en armonía con lo que la rodeaba, los pájaros bailaban sobre ella, las flores la miraban y le brindaban sus mejores aromas. Incluso algunos animales pequeños se acercaron e inmóviles meditaban con ella. La energía de todos juntos provocaba a veces arcos iris, centellas y truenos. Después de la meditación su cuerpo no acusaba recibo de la quietud de tantas horas, se levantaba ágil, liviana y sonriendo. Tomaba siempre un fruto dulce caminando hasta el río, el resto del día lo pasaba allí, esperando.

martes, 29 de diciembre de 2009

7

Juan: La selva Valdiviana no tiene nada que envidiarle, en cuanto a su indómita contextura, a ninguna otra. La caña domina los lugares húmedos y se convierte en una barrera infranqueable sin los elementos necesarios. Un machete es imprescindible, bien afilado permite abrir una vía pero cuando el territorio es tan vasto se necesita mucho empeño para no darse por vencido.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Imaginados imaginando

Dios es nuestro amigo imaginario. ¿Qué pensará del rol que le dimos? Creador de cielo y tierra. Al mismo tiempo somos parte de su imaginación, su pura creación. No hay límites a la imaginación y por eso coexisten el bien y el mal. Cuando al escribir inventamos personajes ¿tenemos en cuenta su vida independiente de nosotros? ¿qué harán mis personajes cuando me olvide de ellos? Cuándo los cambie por putas melancólicas, el tema de mi próximo blog. Seguramente nuestros personajes nos imaginan a nosotros, se deben preguntar por qué los creamos, ¿por qué justo nosotros habiendo tantas plumas brillantes? Que se jodan, son nuestros, míos, tuyos. Sean de quien sean existen, les damos vida al teclear. Espero que alguno trascienda y tenga su propia vida, sus vínculos y relaciones, su pasado oculto.

sábado, 26 de diciembre de 2009

6

Luis pasó la noche en el sillón. Al despertar lo primero que hizo fue abrir su botella de tequila, se sirvió en un pequeño vaso y lo tomó de un saque. Eso pareció despertarlo, se levantó y desperezó estirando su brazos hacia arriba. Miró alrededor, la casa estaba vacía salvo por el polvo, solo una mesa y un sillón donde supo estar el comedor. Se sirvió otro trago que bebió en pequeños sorbos, con el vaso aún medio lleno se dirigió a la escalera, miró hacia arriba la luz de la ventana del descanso lo cegó. Sonrió, se tomó de la baranda de hierro y comenzó a subir.
Luis: Manuel fue solo, por el sendero hasta el lago luego rodeo el mallín y llegó al rio. Siempre sentía una extraña sensación cuando no había gente cerca, a nadie había mencionado nada. Era el momento para salir en busca de su única utopía, el amor. Si se lo hubiese dicho a todos de nada hubiera servido. Tiene el alma entumecida a pesar de todo lo que tiene, de todo lo que dios le dió, encendió un cigarrillo y sacó de la mochila un par de largas botas de goma. Se sentó en el tronco blanco que marca el límite con el virgen territorio. Varias veces había imaginado como empezaría el viaje desde allí, caminar río arriba parecía una locura pero los márgenes poblados de selva Valdiviana hacían imposible la idea de ir por tierra firme, lo sabía porque lo había intentado sin éxito.
Luis llego al descanso de la escalera, miró por la ventana y vió el rio.
Juan: Que hermoso le parecía ese rio, sentía que allí, en algún lugar entre el tronco blanco y la laguna la encontraría. Se estremeció al recordar el momento en que ella cayó en el medio de la fiesta, envenenada por su ruin traición. La casa del campo los reunía a todos en ocasiones especiales, aquella vez el juicio a una traidora era el pretexto, en el fondo todos querían volver a verse. Se sentían contenidos por la fuerza de su origen común. No podían vivir juntos pues sería muy evidente. Cada uno por separado, rodeados de tontos e insulsos humanos. A Manuel no todos le caían bien, muchos aprovechando su superioridad intelectual y física se habían convertido en poderosos e inescrupulosos líderes tirando al piso ideales que aunque no eran los mismos de antaño sin embargo eran ideales, y si por aquellos dejaron todo por los nuevos deberían hacer lo mismo. No son inmortales, la muerte les puede suceder en cualquier momento pero si son mucho más longevos que los humanos lo que les da evidentes ventajas. Por lo demás como ya han visto son similares a los humanos, la conexión entre las especies es evidente, seguramente hay un tronco común, pero esto ahora nada importa. Pronto llegaron los que faltaban, el plan todos lo conocían, menos ella, creían. Al mirarla riendo junto a los más hipócritas Manuel sintió lástima de ella, no pensó en salvarla después de todo ella no lo amaba, sabía que deseaba volver por Vladimir, y cuando Crisanto propuso el brindis fue ella quien buscó sus ojos e hizo el gesto hacia el piso, luego bebió mirándolo con dulzura.
Mora había hecho de todo en su estancia en la Tierra y entra las muchas profesiones que ejerció en la que más se destacó fue en las artes dramáticas, detalle que todos pasaron por alto, sabía del plan no por Manuel como hubiese deseado sino por otros miembros del grupo, amigos en las buenas y malas. Nunca tragó el veneno, al caer incluso abrió la boca cuando todos se amontonaban para verla. Luego alguien sugirió el río, un cómplice claro, todos estuvieron de acuerdo. Entre varios hombres la llevaron afuera y todos la siguieron hasta el río. Para poner un broche a su actuación giró su cuerpo boca abajo mientras la llevaba el agua, en silencio todos volvieron a la casa.
Pero al caer en la fiesta había dejado algo en el suelo y solo Manuel lo percibió, sus miradas se encontraron y él a pesar de todo su rencor y despecho, se alegró de que ella lo mirara. Cuando todos salieron del salón, casi de inmediato a representar una nueva farsa, Manuel volvió sobre sus pasos y tomó el papel del suelo, al leer el mensaje automáticamente la perdonó y se prometió que iría a buscarla, allí donde nadie nunca la encontraría sino él, donde nadie iba ya. La selva no existía cuando todos se separaron para nunca regresar.
Manuel hace tiempo que andaba desorientado, trató de reemplazar su ausencia con vicios y meditaciones, chicas y cerveza. Decidió exponer sus cuadros en la calle, esperaba algo, alguien que lo haga olvidarla, pero cuando todo quedaba en silencio, ella regresaba, su imagen fantasmal entraba por la ventana y se metía en su cama, gemía pero él no la podía tocar, dándole la espalda intentaba dormir, escuchándola gozar, no era fácil, un calor intenso crecía, ardía, y nada que hiciera se acercaba al recuerdo de su presencia.
Cuando la conoció fue muy valiente, se le acercó impulsivamente, no le importó que estuviera con otro, esperó el momento y le habló, ella sonrió ante sus dulces palabras llenas de lujuria. No intentaron ser corteses, ella misma lo incitó a llamarla casi en silencio solo con su mirada y sonrisa. La pasión los consumió, un fuego azul enorme los envolvía, las noches llenas de sudor los embriagaba, perdieron el rumbo, se olvidaron de todo, exploraron todos sus límites, se desafiaron y nunca discutieron. Los demás sentían esa pasión y ellos no intentaban esconderla, todo lo contrario, se excitaban al sentirse observados. Les gustaba mirar y provocar a los demás, pero luego de todo el frenesí, cuando satisfechos intentaban dormir, se abrazaban dulcemente y con delicadeza se besaban. Comenzaron a caminar de la mano una vez y no les importó. Luego un día ella empezó a llorar.

jueves, 24 de diciembre de 2009

5

Una paradoja es un niño sin sol, Juan en su cuarto escribe en su blog. La pared revela el castigo, 7 días tachados y 8 por cumplir. Afuera la primavera con su dulce y fresca brisa.
Juan: Las playas de la islita son las mejores de la zona, acostumbro ir con mis amigos, evitamos las mas visitadas yendo por el camino de los precipicios. Casi siempre playa escondida esta sola para nosotros pero no hoy: cuando llegamos fuímos directo al agua, estaba refrescante y misteriosa como siempre, me sumergí a bucear, cuando mirás mas allá del veril por debajo del agua en un lago patagónico sentís un estremecimiento, parece que en cualquier momento de la azul oscura y verdosa profundidad algo va a aparecer y no precisamente una trucha. Al salir a la superficie miré a la playa, una pareja de ancianos junto a la que parecía ser su nieta armaban una sombrilla roja en la punta, junto a las piedras. Ella tendría 12 u 13 años como yo, parecía simpática y es muy bonita. Con mis amigos nos pusimos a jugar a las cartas, por plata por supuesto sino no tiene emoción. Me fue bastante bien, por lo menos recuperé lo que había perdido la última vez, pero yendo a lo importante, no, no es solo la chica, aunque es muy bella se fue sin darme bolilla, aunque no sin darme nada. En un momento miré hacia ellos y no la ví, miré alrededor pero no estaba en la playa. Me levanté y caminé hacia el agua, la ví en lo profundo, nadando hacia adentro. Con gran destreza pasó las rocas, a esa altura ya estaba muy hondo pero incluso apuró el nado, parecía saber donde ir. De repente ante mi mirada de asombro se detuvo, parecía flotar, giró su cuerpo y me miró sonriendo luego empezó a levantarse, se apoyaba en algo, haciendo equilibrio se paró, feliz saludo a sus abuelos que le respondieron con alegría, desde donde yo estaba parecía estar parada en el agua, además que yo supiera no hay piedras sumergidas ahí. Ella se sentó, sonreía o eso yo creía. Le comenté a mis amigos pero ninguno me prestó atención. Se zambulló de regreso y nadó tranquilamente hacia la costa. Cuando salió del agua la mire con disimulo. Esperé un rato y mientrás ella tomaba sol con su mp3 me metí al lago y nadé hacia el mismo lugar. Despúes de 5 0 6 metros ya no se ve el fondo, solo un azul profundo, el abismo. Intenté pensar en otra cosa, en mi respiración y brazada, pasé las piedras, a partir de allí me fue mucho más dificil estar tranquilo, estaba muy hondo y lejos de cualquiera que me rescate, adelante nada, solo ese aterrorizante azul oscuro. Empecé a preocuparme, no veía nada, frené, miré a la costa, ella me estaba mirando. No podía darme por vencido y volver bajo su mirada burlona. Giré y comencé a nadar con los ojos cerrados, luego de 5 o 6 interminables metros toqué algo, asustado ví una enorme piedra apenas sumergida. Miré bajo el agua y se perdía en el abismo, era lisa, redondeada, sin aristas. De a poco me pude subir, la piedra bajo el agua estaba tibia. Al fín pude respirar tranquilo, me levanté y saludé a mis amigos pero estaban muy entusiasmados con su juego. Cuando la mire ví que se estaban yendo a las apuradas, el abuelo juntaba las cosas nervioso mientras la abuela la retaba, cuando se iba me sonrió. Me parecio extraño, después de unos minutos volví a la playa. Cuando volvíamos le conté a mis amigos pero nadie me creyó, todos dicen que no hay ninguna piedra allí, incluso Marcos me dijo que pasa siempre por ahí con la lancha de sus padres y nunca vió nada. No importa lo que digan yo sé donde esta y mañana los llevaré, ojalá también esté ella.

Imaginemos

Que sería el chocolate sin imaginación? y el trabajo? la poesía? ¿Cuánto de todo lo que vemos es real y cuánto imaginario colectivo? ver es imaginar, y sentir oler y percibir en general. Imaginar en la cama, fantasear sobre lo imaginado todo el tiempo, al caminar, al respirar, al saludar. Imagine, imaginación al poder, poder imaginar, ¿todos imaginan? ¿imagino imaginar? imaginémonos.

Aventura

Tener un amante, internarse en la selva en busca de inspiración o escribir un blog sin saber como termina la historia. Sentirnos vivos cuando el sol nos agobia es la única salida posible a la mediocridad, el conformismo y la estupidez. Aventura de papel electrónico dame el poder, dame el power, permíteme poder expresar todo lo que siento a punto de estallar, permite que a alguien le guste, le sirva y lo pueda usar, para reir, llorar o soñar.

lunes, 21 de diciembre de 2009

4

Luis: Los buscadores de tesoros son unos forros. Unos malnacidos que venden a su madre por un mapa o una piedra. Pero ellos no era buscadores de tesoros aunque atravesaban la selva con gran destreza y se dirigían al Dorado. Sin embargo la magnitud y el ensañamiento colihue les dificultaba el buen ritmo, algunos la pasaron muy mal.
Iban en tres grupos, últimos Crisanto, Pierre, Juliana y Joao, un poco más avanzado Manuel y adelante Mora, la razón por la que todos se encontraban allí.

domingo, 20 de diciembre de 2009

3
Juan:No creo que exista una ciudad de oro, con calles, veredas, paredes y faroles de oro. Ni siquiera algo parecido, pero ¿qué estaban buscando? eran solo mentiras? existirá un mundo perdido? una civilización que aún no hayamos descubierto? Una de las muchas teorías acerca de la úbicación de El Dorado dice que se encuentra en selva valdiviana, territorio muy amplio presente en la cordillera y precordillera de Argentina y Chile. Gracias a la web y los sitios de foto satelital busqué durante meses, nada llamaba mi atención, solo rios y enormes bosques andino-patagónicos. Había llegado a la conclusión que no había nada, no valía la pena seguir buscando y entonces simplemente me quede inmovil, deje de teclear, cerré los ojos e imaginé lo que quería encontrar, imagine el río, la fuente, el pájaro, la piedra y la luz.

jueves, 17 de diciembre de 2009

2
Juan pasa horas sentado en la puerta de su casa. Con la mirada perdida. Los coches lo iluminan por momentos. Cuando se aburre o le da frio entra a su casa directamente a su cuarto. En el pasa todo el día, mirando por la ventana, ventana que da al campo. Luis dobla la esquina de su antiguo barrio, se para y observa a su alrededor, trae una valija que deja en el suelo, saca un cigarrillo del interior de su saco, enciende su encendedor. La habitación de Juan se ilumina, entra una gran luz blanca por la ventana, lentamente, disfrutando, levanta la vista, escucha una melodía, alguien silba, se incorpora y camina hacia la ventana. Luis silba una melodía mientras camina bajo los árboles de la vereda, ese sonido tapa los gritos. Juan se acerca a la ventana que da al campo, se detiene maravillado. Observa a un pájaro volar plácidamente hasta posarse en un cerco. Alguien camina a lo lejos en el campo y levanta su mano haciendo señas. Juan mira extrañado, decide salir por la ventana. Camina por el campo unos metros, comienza a correr y se pierde de vista. Luis llega a la puerta de su casa, que parece muy vieja y descuidada, hay un gran candado colgando. Prueba varias llaves sin perder la sonrisa hasta que puede abrirla. Entra a la oscura casa, la puerta se cierra lentamente. Los gritos de abajo asustan al pájaro y se pierde en el sólido y arcilloso cielo. Su madre entra a la habitación a buscarlo, no lo encuentra, se asoma por la ventana del segundo piso de la casa, ve el paredón del vecino, luego se va disgustada. En el cuarto vacío se abre la puerta del placar, Juan sale lentamente, camina triste hasta la oscura ventana que da al paredón de ladrillos del vecino y se lo queda mirando.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

1
Luís: Siempre quise ser artista, en realidad el artista necesita que los demás lo vean como tal, de nada sirve mirar solo tus obras, es el brillo en los ojos del otro el que permite que la obra exista. En mi adolescencia ciertos pares estaban más adelantados, a pesar de tener la misma edad, incluso algunos más jóvenes que yo, exitosos entre las chicas, primeros en el sexo, músicos locos, yo los envidiaba, quería ser como ellos, no me acercaba y ellos tampoco me buscaban. Había uno que sobresalía entre todos, un joven hippie de catorce años, con dos hermosas hermanas grandes. Su luz, inmensamente más rica que la de todos nosotros se apagó de repente. Pero no fue su muerte la que me inspiro, a pesar de que me sigue rondando la idea de que los mejores mueren primero, sino lo que había hecho, rompió los moldes y las reglas, no le importó que hablen de él, ni los prejuicios de una sociedad bajo una dictadura, su espíritu libre me inspiró y luego cuando murió si bien lo sentí con dolor, aunque no era mi amigo, sentí también cierto alivio, su figura se me hacía inalcanzable, sus logros tarde años en emularlos y los que no alcanzó a realizar no los lograré jamás.
Así somos los artistas, vanidosos y hambrientos de gloria. Fueron sus acciones quienes animaron mis sueños poéticos y es justo rendirle homenaje. La conciencia me abruma, no es fácil desnudar el alma, las miserias, pero es mi deber para hacer un arte genuino, en donde lo que importa es la consideración de mi obra y no de mi persona. Te voy a contar, la historia del Dorado.

Dorado

sensación de liso pelo sobre coronilla de hebras de dorado trigo u oscuro trigo, oscuro casi negro, caminando seguro de que tanto apuro tendrá buen desencanto, porque es inevitable mi desencanto, mi pesar mi dolor por no ser correspondido, justo yo el incomprendido, por qué aquél mira distraído? mientras plenamente aturdido espera a su rico bombón en la esquina de la estación, quien viene con llenas caderas de dulce tentación y desparrama sus muslos en su pequeña y frágil mano, amo esa mano, esa oscura y blanda mano blandiéndose por el sol, por el amable con todos sol, dorado el sol. Todo es nada cuando no es completamente todo si justo lo que falta es dorado amor

jueves, 3 de septiembre de 2009

Llegando

Hola, es hora de abandonar la modorra y sacudirme este apestoso polvo del conformismo. Que bajo he caido, desde aquel balcón en el cielo hasta este mullido sillón.